logo
Buscar:

[Hacer clic sobre el nombre subrayado para ver la imagen o el documento].

[Galería de Imágenes]

Cronología narrada


Por  Guillermo Monsanto [i] 

Carlos Valenti (1888-1912) nació y murió en París. Llegó a Guatemala en 1891 por lo que su infancia se desarrolló durante los cambios culturales y período de influencia del gobierno de José María Reyna Barrios y más de la mitad de la dictadura del de Manuel Estrada Cabrera.

Valenti tenía diez años cuando el ideal del pequeño París finalizó abruptamente, en su apogeo. En ese lapso 1892/1898 Reyna Barrios hizo venir a Guatemala artistas, arquitectos, constructores... principalmente de Europa, con quienes planificó y realizó mucha obra de la cual muy poca logró sobrevivir por la poca visión de rescate arraigada en la cultura de este país. Éste debe ser considerado un antecedente de primer orden en la vida del artista.

Expresiones relacionadas con la música, letras, arquitectura, pintura y escultura fueron impulsadas desde los primeros momentos del mandato presidencial que dio inicio el 15 de marzo de 1892. Ya en ese año se inauguraron y plantearon obras de relevancia como el fastuoso mausoleo de Justo Rufino Barrios que se encuentra en el Cementerio General. Este conjunto fue contratado por la viuda de Barrios en Nueva York con los diseñadores D.S. Hess y Co. y construido, como muchas obras del período, en Italia, en este caso por Luis Carrier.

José María Reyna Barrios creó por Acuerdo Gubernativo, el primero de julio de ese año, un jardín público en las afueras de la ciudad conocido como Bulevar 30 de Junio, hoy Avenida de La Reforma. Alrededor de este parque se colocaron distintas obras compradas en el extranjero y de las cuales algunas como los toros, el león, el venado y la pantera todavía están en la locación inicial. Esta avenida fue diseñada por el contratista Francisco Durini con las características que un proyecto de esta clase requería. Lamentablemente fueron violentadas consecutivamente por gobiernos posteriores debido al desorden y pobre planificación con la que fue creciendo la Ciudad de Guatemala.

El parque se fue beneficiando en este lapso por la adhesión de monumentos diversos entre los que hay que contar como fronteras el Palacio de Mármol en el extremo sur (a la altura de lo que hoy es el Obelisco) y el monumento a Miguel García Granados en el extremo norte. El primero quedó destruido en 1917 y 18 por los llamados terremotos de Navidad, y el segundo se está desmoronando en la actualidad por la falta de mantenimiento.

Sin contar la infinidad de aportes relacionados con la decoración de edificios, trabajos para particulares, contrataciones de piezas especiales para mausoleos y jardines públicos, concursos nacionales relacionados con música, letras, plástica, arquitectura y otros, hay que mencionar que el 30 de junio de 1896 se inauguró una de las obras más importantes escultóricas públicas contratadas por Reyna Barrios: el monumento a Cristóbal Colón en el Parque Centenario, hoy en la Avenida de las Américas, que fue fundido en Europa de un diseño de Tomas Mur.

Tomas Mur fue una de las figuras relevantes que trabajaron bajo las órdenes del presidente. Creó además el monumento a Fray Bartolomé de las Casas hoy frente a la iglesia de Santo Domingo en la Zona 1, el Cristóbal Colón que está en el parque Colón (único sobreviviente en el área de lo que fue el teatro Colón demolido en los años veinte), esculturas funerarias y obra dispersa de pintura.

Otra de las piezas de impacto del período es la estatua ecuestre de Justo Rufino Barrios que estuvo emplazada originalmente frente al Palacio de Mármol. Esta arribó a Guatemala en enero de 1897 y la historiadora Josefina Alonso de Rodríguez le dedicó un libro debido a las características técnicas que la escultura posee.

Regresando unos meses hay que destacar la presencia en la Academia de Bellas Artes fundada el 15 de septiembre de 1892 por el presidente del artista español Justo de Gandarias. Este escultor fue contratado para dirigir el establecimiento tomando posesión del puesto el 6 de noviembre de 1896. En España dejó obra documentada de relevancia en edificios como el Palacio de la Moncloa, El teatro Real, plazas públicas, museos e Iglesias, sin contar su participación en exposiciones internacionales como las secuelas de la Gran Exposición de París.

De Gandarias fue quien organizó la Gran Exposición Centroamericana, la cual se inauguró en marzo de 1897 en el área en donde hoy se encuentra la estatua ecuestre de Reyna Barrios y el edificio que alberga al Ministerio de Educación en la Avenida de la Reforma.

José María Reyna Barrios fue asesinado el 8 de febrero de 1898. Con él murió su ideal del pequeño París y se disgregaron muchos de los artistas que trabajaron con él en la remodelación de Guatemala. Aunque los historiadores de arte suelen ignorar este período por considerarlo idealista, muchas de las bases de lo que se gestó artísticamente en el siglo XX surgieron por las inquietudes de este presidente y su equipo cultural.

Fue en esa época, el gobierno de Reyna Barrios, que el padre de Valenti, Carlos Valenti Sorie se instaló en Guatemala y que el destino juntó a artistas como Baldomero Yela (padre de Rafael Yela Günther), el venezolano Santiago González (maestro de Valenti y su grupo), Andrés Galeotti (padre de Rodolfo Galeotti Torres) y otros cuyos nombres se pierden en el olvido. Ambiente en el que Carlos Valenti creció y se nutrió efectivamente.

No pareciera que entre el nuevo período la dictadura de los 22 años y el de Reyna Barrios existieran diferencias palpables respecto al apoyo brindado a las artes. Sin embargo, estructuralmente, fueron muy diferentes en cuanto a los fines políticos que llevaron a Estrada Cabrera para autonombrarse protector de las artes.

El cambio en las políticas culturales del Estado coincidió con la pubertad del artista y la relación de éste con otros jóvenes igualmente iniciados en la plástica en el calor del hogar. Carlos Valenti, Agustín Iriarte (1876-1962), Rafael Yela Günther (1888-942), Rafael Rodríguez Padilla (1890-929) y finalmente, Carlos Mérida (1891-1984) estructuraron un bloque determinante de creadores guatemaltecos fermentados en el ambiente artístico en el que crecieron.

Etapa de formación

El maestro que logró agrupar bajo su custodia a varios de los artistas jóvenes más significativos del período fue el escultor Santiago González. Este autor había realizado para Estrada Cabrera, en 1901, el relieve de exaltación a la diosa Minerva en el tímpano del monumento dedicado al mitológico personaje. Este trabajo fue dinamitado, junto con el templo, durante la gestión presidencial de Jacobo Arbenz, por lo que se perdió irreparablemente uno de los mejores trabajos ejecutados por dicho artista en el país.

Los documentos guatemaltecos que se refieren a González son ambiguos y escasos. Se le relaciona como discípulo de Rodin. Se sabe que vivió en París y otras ciudades de Europa en donde realizó algunas obras y de donde emigró a Guatemala para trabajar en el proyecto de decoración de la casa presidencial de José María Reyna Barrios. También se le relaciona con el constructor Antonio Doninelli con quien realizó varias obras en diversos espacios. Entre ellas el Busto de José Batres Montúfar que se destruyó en los terremotos de Navidad y que estuvo originalmente frente al Teatro Colón.

En la actualidad se exhibe, frente al Conservatorio de Música en la Zona 1, la reposición del busto que fue fundido de nuevo por Doninelli. González murió el 3 de septiembre de 1909.

Otra influencia fuerte a partir de 1904, fue la del catalán Jaime Sabartés (1881-1968), quien vino a Guatemala rondando los 23 años, en un momento en que en Europa se estaban suscitando muchos cambios en lo referente a las artes. Para la fecha en que arribó Sabartés, González ya contaba con un grupo de artistas jóvenes que se reunían en un local del claustro de la Iglesia de San Francisco de la ciudad de Guatemala, también destruido en la década del 80.

Agustín Iriarte había estudiado en la Academia de Bellas Artes bajo la dirección de Justo de Gandarias. De todos los artistas era el mayor, seguido por Carlos Valenti que hacia 1904 contaba con unos 16 años. Ambos guardaron, en relación a sus compañeros, un liderazgo manifiesto en cuanto a la edad y a lo que produjeron.

Otras influencias

En los primeros años del siglo XX se realizaron obras de mejoramiento en el Teatro Colón, entre las que se contrataron un relieve de grandes dimensiones para el friso de la entrada principal. En este caso el autor podría haber sido Justo de Gandarias, de quien algunos diccionarios de arte indican, que realizó en este país una obra importante que jamás se le pagó.

También fue muy difundida la construcción del Mapa en Relieve, junto al Monumento a Minerva, diseñado y acabado por el ingeniero Francisco Vela y cuyos aspectos artísticos fueron supervisados por el pintor Ismael Penedo.

Hay que anotar además la presencia, desde 1905, del escultor e ingeniero argentino Augusto La Fontaine (1872-1920) quien se convirtió en el artista oficial del régimen cabrerista. Este realizó múltiples obras en parques, la Avenida de la Reforma y en la actualidad su único monumento localizado es el Monumento del Ejército frente al Cine Teatro Reforma. La Fontaine murió en la revolución de 1920 cuando estaba reconstruyendo el también incomprensiblemente demolido Teatro Colón.

Carlos Valenti fue un pionero cuyas ideas se materializaron, después de su muerte, en los múltiples logros alcanzados por su generación.

 

Referencias bibliográficas:

Monsanto, Guillermo, "Datos dispersos de la plástica guatemalteca. 1892-1999". Guatemala, obra inédita.

 


[i] Documento elaborado por Guillermo Monsanto.  Publicado en el catalogo “Carlos Valenti: obra y vida”. Ediciones Don Quijote. Julio del 2000. Pag. 21-23.