logo
Buscar:

 [Hacer clic sobre fotografia para ampliarla o sobre el nombre para ver documento o imagen].

El medio guatemalteco de la época era tranquilo y dominado por influencia de la religión católica. Prevalecía la educación formal y escrupulosa, dándose la prioridad a la urbanidad y sus tabúes tantas veces mojigatos. La formación moral era preferentemente dirigida por los padres dentro del hogar, aunque con poco o ningún diálogo; mas bien se esperaba mutismo y obediencia absoluta de parte de los hijos, privando en tal forma la autocracia paterna. No obstante, en el hogar Valenti-Perrillat, la madre, de refinada educación y pulcros modales, orientaba a los hijos dulcemente, enseñándoles pautas en un trato hogareño, social y estético, pues era dama elegante; motivos característicos del ambiente europeo de aquélla familia en cuanto a costumbres y manifestaciones.
 

Los primeros estudios de Carlos Valenti los realizó en el Colegio Villatoro hasta la edad de 13 años. En dicho centro se educaba en base a disciplina y obediencia. Valenti se destacó como un buen estudiante, habiendo recibido reconocimiento como  el mejor estudiante del plantel. Continuó sus estudios en el Instituto Normal de Varones (hoy Instituto Nacional Central de Varones) hasta obtener su diploma de bachiller.

En sus años de escolar, recibió también clases de piano con el maestro Herculano Alvarado, fue un estudiante dedicado, de caracter tímido y modesto, que se dejaba escuchar solo por su circulo familiar. A la edad de 15 años desidió dejar los estudios de piano e inscribirse en la Academia de Bellas Artes, dirigida por Santiago González, escultor y pintor venezolano. Fue un alumno muy aplicado, a tal punto que el mismo maestro se maravilló de su disposición para el dibujo, de lo delicado y nitido de sus trazos en sus dibujos. Se dice que el alumno llego a superar como dibujante a su maestro. Don Santiago fue su profesor hasta 1909, cuando se retiró de sus actividades docentes y falleció, causando en el joven Valenti un doloroso impacto.
 Bajo la dictadura de Estrada Cabrera, el medio artístico era inmutable a principios de siglo. No obstante, se recibían del exterior algunas publicaciones y revistas, como: Le Mercure, Juan Blas, El Fígaro Literario, Le Petit Journal Illustré, La Presse Médicale, de Francia; El Estudio, una publicación bilingüe –inglés-español- e ilustrada con lo último en bellas artes y artes plásticas. Naturalmente, fuera de tales esporádicos contactos con el extranjero, que llegaban bien atrasados a Guatemala, poco o casi nada era conocido en cuanto a los movimientos relativos que estaban agitando en Europa en el mundo de las artes. En ese tiempo, entre 1905 y 1906, cuando el grupo de amigos, alumnos de D. Santiago González, sensibles al arte y ya con ímpetu hacia un cambio se encuentran con un señor llamado Jaime Sabartés , venido de Barcelona a trabajar al lado de un tío suyo, D. Francisco Gual, que no teniendo herederos, pensó que este joven de veintiocho años podría serle de alguna utilidad, llevándole al negocio de ultramarinos situado en el entonces Portal llamado “El Tigre”, sobre la plaza central.

 

 


 
[i] Originario de la Ciudad Condal. Bautizado en la catedral de dicha ciudad (Barcelona) con los nombres de Jaime Ernesto Luis, el 16 de junio de 1880. Hijo legítimo de C. Francisco Sabartés, maestro de primera enseñanza, natural de Oliana, y de doña María Gual, originaria de la capital de Cataluña. En Guatemala casó con doña Rosa Robles Corzo en enero de 1908. (Datos obtenidos por gentileza de Edgar Aparicio y Aparicio, Marqués de Vistabella).
 

 

 

Herculano Alvarado

Santiago González (¿-1909)

 

Cornelius Kees Van Dongen (1877-1968)

 

Hermenegildo Anglada Camarasa (1872-1959)