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Carlos Valenti desde muy joven siempre deseo regresar a París a continuar sus estudios de arte, su meta era desarrollar su pasión y llegar a exponer sus pinturas en los diferentes salones y exposiciones de arte de París.

No se sabe cómo logro financiar su viaje, si fue a través de una herencia de joyas que le dejara su madre o si su hermana Blanca Valenti de Gerlach le proporcionara los medios. Un día le comunicó a su hermano Emilio Valenti, a su cuñada Anita Doninelli y a su amigo Carlos Mérida su determinación de viajar a París en fecha próxima. Se interesó en motivar a su amigo Mérida a que lo acompañara en el viaje. No le faltó entusiasmo al camarada, pero carecía de recursos para seguirlo, pues sus ingresos eran precarios, solo ganaba unos cuantos pesos dando clases de pintura. Un día llegó de Quetzaltenango el padre de Mérida, don Serapio Santiago Mérida, con el objeto de visitar a su hijo y Valenti aprovechó el contarle sobre sus planes de viajar a París y la conveniencia de que su hijo pudiera hacer también el viaje para poder estudiar pintura. Con una larga y paciente charla logró convencer al padre de Mérida el costear, aunque fuera con mucho sacrificio, el viaje a Europa y los estudios de su hijo. A Valenti, su hermana, le había prometido enviarle, por su parte, una pensión mensual para su manutención.

Los viajeros planificaron su viaje y decidieron comprar sus pasajes para embarcarse rumbo a Francia con el Agente General de la Compañía Hamburg Amerika Linie, don Juan Lehnhoff en sus oficinas situadas en la 8ª Avenida Sur. El viaje en vapor de Puerto Barrios a Europa costaba $.150 dólares oro americano, el valor del pasaje en ferrocarril de Guatemala a Puerto Barrios era de $.49 reales en segunda clase.  El barco de vapor “Odenwald”, de bandera Alemana, que los llevaría a Francia atracó en el muelle de Puerto Barrios el 14 de mayo de 1912 a las 7 am, al mando de su capitán H. Rose.

El viernes 17 de mayo del 1912, se dirigieron al Ferrocarril del Norte, situado en el actual Barrio de Gerona, para abordar a las 7 de la mañana el tren que los llevaría a Puerto Barrios. Dicho viaje lo hicieron  junto a su grupo de amigos inseparables, los cuales los acompañaron para despedirlos llevando guitarras y licores, y así embriagando sus tristezas y dándole euforia a sus alegrías, llegaron a Puerto Barrios ese mismo día. Se hospedaron en un hotel del área y posteriormente se dirigieron a la Comandancia del Puerto para solicitar su permiso de embarque, llevando sus equipajes a la Aduana para su registro.

Acompañados de la nostalgia de sus amigos, Carlos Valenti y Carlos Mérida abordaron el vapor “Odenwald” junto con los pasajeros: R. Jaus,  Prudencio Llach y familia, Sra. J. Engel e hijo, Sra. A. Hauteserre, Sra. J. Wright e hijo, A. Gibert y Sra. y J.F.O´Neill. Dicho vapor partió el 20 de marzo de 1912 a las 7 am. Su viaje lento y fumante costeó Centroamérica hasta Panamá y luego se deslizó sobre las agua del Caribe, dejando atrás las islas de San Thomas, Guadalupe y Trinidad, hasta tomar la vía de aguas verdes turquesas y ondulantes que los llevaría a su destino. Numerosas auroras y crepúsculos marcaron su jornada de viaje, paulatinamente Valenti sintiese convalecer estimulado ante el ámbito marino, como un paliativo de sus traumas y sufrimientos, por la incomprensión del medio que dejase, en especial por el reciente pesar por muerte de su madre, por sus propios conflictos sentimentales y las situaciones familiares poco gratas dejadas atrás. Absorto ante la inmensidad, dibujo bocetos del barco que lo transportaba, de sus  marineros y de las islas que se alejaban de su campo visual. Fueron veinte y seis días de travesía, plenos de nuevas impresiones y renovadas sensaciones, hasta llegar a su arribo por el canal de La Mancha al Puerto El Havre, en Francia el 15 de junio de 1912.

Los dos artistas pisaron tierra firme eufóricos y contentos de saberse ya en suelo francés. Valenti volvió a oír su idioma materno y como diestro francoparlante se constituyó en el amigo guía de Mérida. Se dirigieron a la estación de trenes, a fin de adquirir los boletos que los conducirían por los sesenta y tres kilómetros hacia París, arribando a la gran estación del Norte. Aunque los dos viajeros llevaban apenas en la mano una valija cada uno, su mayor cargamento eran todos sus sueños e ilusiones. Ya en París y transitando por sus calles quedaron absortos, sorprendidos y aturdidos ante aquel París acariciado en múltiples  conversaciones del pasado, que se les abría ante sus ojos espléndido,  soberbio y aplastante. Pensaron pronto en el amigo al que iban buscando, Ricardo Castillo, estudiante de música, con quien los unían lazos de amistad. Con gran camaradería los recibió, alojándolos temporalmente en una pequeña buhardilla. Impacientes empezaron en su compañía a visitar aquel fantástico mundo, llegaron a conocer por su medio a un grupo de jóvenes latinos y franceses inquietos por el arte. Al final  de varias jornadas llegaron a encontraron en la 32 Rue des Fossés, Saint Bernard su residencia temporal, quedaba vecino al de otros estudiantes de pinturas, el mexicano Roberto Montemayor, el argentino Tito Leguizamón y otros latinoamericanos.  Esa vivienda-estudio constaba de una amplia habitación dividida en la parte alta por un mezanine. Valenti se instalo en el cubículo inferior y Mérida en la parte superior. Los cincuenta dólares oro americanos enviados mensualmente a cada uno de ellos por sus respectivas familias, les alcanzaban para compartir gastos de renta y lo esencial de su sencillo transcurrir.

Una carta de referencia de Jaime Sabartés, les presentó a Pablo Picasso, el cual aunque estaba viviendo al sur de Francia en Sorgues, tenía el estudio Bateau-Lavoir, en 13 rue Ravignan. Una vieja casa deteriorada, donde docenas de lienzos colocados por todos lados, daban fe de la incansable busca pictórica de aquel genio pintor; pero conociendo Valenti, él mismo esa pasión, no lo sorprendió tanto afán. Mérida recuerda, a propósito, que hablaron largamente sobre el amigo en común: Sabartés. Picasso mostró curiosidad por saber lo relativo al medio guatemalteco y a los grupos étnicos. No se sabe si la amistad continuó, aunque posiblemente se siguieron viendo en el Bal Boullier, en donde un buen grupo de pintores, maestros y alumnos, se reunía diariamente en tertulias que se prolongaba hasta avanzadas horas de la noche. Valenti y Mérida se inscribieron en la Academia Vitti, situada en 48 Boulevard du Montparnasse, por sugerencia de Picasso y/o sus nuevos amigos, artistas latinos. Sus maestros fueron el español Hermenegildo Anglada Camarasa y el holandés Cornelius Kees Van Dongen, quién a través de sus pinturas de personajes alargados y de exuberante color llegó a desarrollar el estilo Fauvista. En ese tiempo, Valenti entabló relación con George Braque,  Juan Gris, Fernand Léger, Henri Matisse, Diego Rivera, Amadeo Modigliani y Piet Mondrian. Valenti tuvo oportunidad de conocer los conceptos abstractos de Vasili Kandinsky, el simbolismo de Paul Gauguin y sus seguidores. Fue impresionado por la similitud que Arnold Schönberg encontraba entre el color y la música; ideas que el compositor aplicó a una composición musical que tituló Sonido Amarillo (así se lo comentó en una carta a su hermano Emilio). Hay que recordar que el propio Valenti había estudiado piano en su infancia, siendo alumno brillante de Herculano Alvarado; esto le sirvió para observar con mayor interés las especulaciones de Schönberg. Invadido por todas estas oleadas innovadoras, Valenti encauzó su apasionado ritmo artístico ante el caballete y muy pronto se acopló al frenético ambiente artístico parisino, lleno de conceptos antitéticos que representaban una variedad de corrientes en las que trataban de unirse algunos artistas a fin de hallar un arte relativo a las inquietudes de su tiempo.

En carta de Valenti a su hermana Blanca, le escribía sobre su “impasse” al verse frente al Museo de Louvre, donde le cuenta que pasaba con frecuencia visitando sus interminables salas, cargadas de obra de arte pictórico y escultórico, recolectadas en todo el mundo. Manifiesta en dicha carta sentir nuevas molestias visuales, por lo que temía un renovado ataque diabético...

 


 

Transporte: Vapor Odenwald


Vapor Odenwald - Hamburg America Line

 

 

Salida: Puerto Barrios, Guatemala - 20/mayo/1912 

 

   

Llegada: Puerto El Havre, Francia - 15/junio/1912

Viaje de Valenti en el Vapor Odenwald Historia del Vapor Odenwald

  Guía para los viajeros a Europa

 

Su estancia: Paris


 

Residencia de Valenti en Paris: 32 Rue des Fossés-Saint Bernard

Ubicaciones de Picasso en Francia en 1912

 

 

Sus estudios: Academia Vitti


Academia Vitti: 48 Boulevard du Montparnasse

 

 

Cornelius Kees Van Dongen

 

 

Hermenegildo Anglada Camarasa

  

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