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Carta de Carlos Valenti a Agustín Iriarte, 1910  


 (Valenti le escribió desde Guatemala en momentos en que su madre estaba enferma. La madre falleció el 24 de febrero de 1911. Iriarte se encontraba estudiando en Roma desde 1908).

 

Guatemala, diciembre 24 de 1910
Señor  Agustín Iriarte. Roma

Mi querido y apreciado amigo:

     En esta noche de alegría universal y de tristeza para mi (Dios sabe para cuántos más), tengo necesidad de comunicarme con los seres que yo quiero; no sé qué pasa en mi espíritu; siento en medio de mi dolor una alegría, no es alegría, es no sé qué, una especie de simpatía por toda, toda la humanidad que me hace querer la felicidad de todo el mundo, de todos lo seres que poblamos el planeta y más aún aquellos a quienes estimo, como son mis compañeros y mis amigos artistas, entre los que tengo la dicha de contarte, y sobre todo porque hay entre nosotros algunos que tienen la verdadera fe en el Arte al cual hay que sacrificarse pasando sobretodo, rendirle culto como a una divinidad, sacrificarlo todo a él; vivir sólo para la obra allí en el lienzo, depositar la vida entera, todo nuestro amor en ella; pasar al cuadro todo aquello que no puede explicarse: vivir en él, allí, depositar nuestro ser, todas las más santas u hondas emociones que experimenta el corazón de artista! ¡Ah!  Qué felicidad es para un mortal ser artista! ¡Ah! yo no sé qué daría por serlo! Daría todo, todo. “Bien aventurados sean los que tienen fe, porque sólo ellos conocen la verdadera felicidad…”

     Cuánto me regocijé cuando me contaron que estarías aquí entre nosotros dentro de unos meses, tal vez en Enero. Gocé con la idea de poder asaltarte a preguntas, de comunicarnos e intercambiar ideas. Pero después supe no era más que una medida preventiva que tomaste para apaciguar a tus hermanos mayores que, por desgracia, están sujetos a las pasiones del interés.

     Pero, en fin, el día llegará en que tengamos la inmensa dicha de vernos y así gozar de lazos de santa amistad.

     En estos momentos en que te escribo estoy al lado de mi madre que se encuentra muy grave; me siento no sé cómo. Sólo Dios puede juzgarme: vivo como un mueble, animalmente; por el dolor creo que el espíritu se ha evaporado de mi cuerpo, que no tengo alma; soy un mísero animal viviente…

     Tu amigo que no te olvida.

                                           Carlos. 
 

Carta de Carlos Valenti a Agustín Iriarte, 1912


(Valenti le escribió recién llegado a Paris. Iriarte se encontraba estudiando en Roma desde 1908).


París 20 de Junio de 1912.
Sr. Dn. Agustín Iriarte.  Roma, Italia.
 

Estimado amigo:

     Por fin ya puedo decirte que me encuentro en París habiendo llegado a esta el 15 del presente mes, en compañía de mi amigo Carlos Mérida, también estudiante de pintura, compatriota nuestro. Por encargo de tu apreciable hermano Pancho, te remito las presentes cartas y fotografías. Por tu casa todos están perfectamente de salud; tuve el gusto de verlos la víspera de mi salida de Guatemala y puedes estar tranquilo por lo que a ellos toca.

     No se si te gustaría venir a París, pues aquí se puede encontrar un campo más grande de estudio y conocimientos.

     Así, pues, te convendría mucho venir y para mí sería muy grato el que nos viéramos después de tanto tiempo de separación.

     Debes de tratar de conseguir de pensión unos 350 francos, pues así se hace mucho más, contando también con que yo creo que es más cara la vida en Roma.

     Te recomiendo no digas a mi papá que me encuentro aquí porque ya le escribiré, pero cuando hayan pasado algunos meses, porque quiero que me encuentre entregado a mis estudios.

     No puedo extenderme como yo lo desearía por estar bastante ocupado en arreglarme, etcétera.

Espero me contestes. Mi dirección es 32 Rue des Fossés-Saint Bernard. Paris.

Recibe un abrazo de

Carlos Mauricio.